Niños en la Calle

Todo lo toxico de mi país me entra por la nariz. Lavo autos, limpio zapatos, huelo a pega y también huelo a Paco. Robo billeteras, pero soy buena gente; soy una sonrisa sin diente. Lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobró de la guerra. Un estómago vacío; soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío. El mejor guía turístico del arrabal, por tres pesos te paseo por la capital. No necesito visa pa’ volar por el redondel porque yo juego con aviones de papel. Arroz con piedra, fango con vino, y lo que me falta me lo imagino.

Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto, por si los tigres me escupen un balazo; mi vida es como un circo pero sin payaso. Voy caminando por la zanja, haciendo malabares con cinco naranjas, pidiendo plata a todos los que pueda en una bicicleta de una sola rueda. Soy oxigeno para este continente; soy lo que descuidó el presidente. No te asustes si tengo mal aliento, o si me vez sin camisa con las tetillas al viento. Yo soy un elemento más del paisaje, los recibos de la calle son mi camuflaje. Soy como algo que no existe, que parece de mentira; algo sin vida pero que respira.

— Calle 13

Esta letra, de la canción que comparten Mercedes Sosa y Calle 13 titulada Un Niño en la Calle, me hace pensar en las situaciones que viven los niños de las calles de nuestro país. Me hace pensar en lo injusta que es nuestra sociedad, en la apatía y la tristeza de lo que esto representa. No faltarán las personas que instantáneamente salten a reclamar, “Y tú, ¿qué haces para cambiar esta situación?”. La verdad es que hago menos de lo que debería. Todos hacemos menos de lo que deberíamos. Son pocas las personas que verdaderamente se sienten satisfechas con su contribución a la sociedad. Todos podemos hacer algo más para mejorarla. Siempre acusamos al gobierno, pero ¿qué hacemos nosotros? En estos momentos me regresan a la mente las imágenes de niños desesperanzados, deambulantes, hambrientos. Me gustaría motivarlos a que se eduquen, a que asistan a la escuela, a que lean, pero ¿cómo harán esto si constantemente padecen hambre? En realidad el problema no son estos niños en la calle, ellos son consecuencias en estos momentos, pero más tarde fungirán como causas. Es un problema profundísimo, cíclico, auto-alimentado, y requiere de soluciones conjuntas entre la sociedad y el gobierno. Pero, ¿quién de ustedes está dispuesto a sacrificar lo necesario para solucionar el problema? Seguramente yo también diría que  estoy dispuesto, pero a la hora de la verdad, cuando llegué el momento de hacer esos sacrificios, no sé realmente que haría. ¿Ustedes sí?