Árbol

Se debe buscar lo que es, no lo que queremos que sea. Se debe valorar, dentro del pensamiento científico, la objetividad sobre la subjetividad. Sin embargo, así como la religión presenta sus dogmas, también lo hace la ciencia. De tal suerte que al buscar lo que es, buscamos lo que queremos que sea. Debemos, en la medida de lo posible, diferenciar y elegir aquellos axiomas que queremos tomar por dogmas, aquellos que queremos que representen las bases y el fundamento de todo lo que creemos, tanto intelectual como espiritualmente. Debemos ser conscientes del hecho de que a medida que desarrollamos conocimiento más basto y poderoso, también debemos fortalecer la moral contemporánea que controla ese conocimiento, y viceversa, el desarrollo moral contemporáneo dictamina el potencial del conocimiento que podemos desarrollar. De tal forma que nuestros dogmas intelectuales y espirituales están íntimamente conectados en una relación bilateral.

Es cierto aquello que nos dicen los viejos, “siempre necesitarás de la fe”. Resulta que son más sabios por viejos que por diablos, como dice el dicho. En nuestra actualidad materialista y vacía, donde nos preocupamos más por capacidades económicas que intelectuales, donde creemos que todo tiene solución si se tiene suficiente dinero o poder, hemos perdido de vista la fe. No me refiero la fe religiosa, esa que la tengan los necesitados. Me refiero a la fe espiritual y a la fe racional. Estas representan nuestros límites. Es decir hemos perdido de vista nuestros límites, creemos poderlo todo. La fe espiritual representa nuestros límites como seres partes de un todo que no podemos explicar, pero que nos llena, nos da razones para vivir de la mejor manera posible. Mientras que nuestra fe racional nos muestra que no lo podemos entender todo. Nos fuerza a elegir axiomas sobre los cuales construimos conocimiento. Nos recuerda que jamás podremos tener acceso a la verdad absoluta. Ni la creencia en seres divinos ni la ciencia lograrán eliminar aquello en lo cual se encuentran fundamentados: nuestros dogmas.